martes, 8 de mayo de 2012

INTRODUCCIÓN, AGRADECIMIENTOS Y DECLARACIÓN DE COPYRIGHT

Tiraba uno la moneda a la fuente de hierro y, por un breve instante, aquélla se transformaba en un pez. Aleteando sus cantos de plata, zigzagueaba la monedilla en el estanque, hasta transmutarse en un noble deseo infantil. Eso hacíamos las tardes de verano, cuando veníamos o íbamos a jugar al fútbol, en el campo detrás de la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles. 

Ahora, cuando han transcurrido varias décadas de aquellas tardes imborrables, me pregunto cómo teníamos plata para tirarla en el estanque, porque, fuera de esa permuta, para nosotros, cada cinco era un tesoro que perseguir, un cielo por alcanzar, para comprar un dulce o ir al cine. Seguramente era porque los deseos formaban parte esencial de nuestra  “canasta básica” infantil. Por eso la monedita, que a veces caía en algún plato de hierro o rebotaba en la cabeza de un delfín de la fuente centenaria, constituía una inversión y no un gasto. 

Justo en el centro del parquecito de la Basílica, siempre nos recibía, cantarina y rebosante de agua, aquella fuente de los deseos. Una fuente que nunca tuvo nombre (quizás porque no lo necesitaba o porque no acostumbramos poner nombre al “arte plebeyo”), y que gracias a los senderos que hemos transitado para conocer su origen, me he atrevido a llamar la FUENTE DE LOS DELFINES. No quiero decir que este fuera su nombre original. Pero dicho nombre, propuesto para esta investigación, obedece a dos razones. La primera, de orden práctico: simplemente para diferenciarla aquí de otras  “hermanas”, “primas” y ”parientes” en nuestro país (curiosamente, carentes de nombre también). La segunda razón es académica: en un libro del año 1868, publicado por la casa fabricante de la fuente, se indica que el ornamento central de ésta lo constituyen unos delfines entrelazados, y se denomina a la fuente-ejemplo, como “Fuente de Delfines” (Dolphins Fountain) 1.

En aquel entonces --y hasta hace muy poco también-- ignorábamos su procedencia, edad, fabricante, motivo y significado. Y creíamos que siempre estuvo allí, desde la noche de los tiempos, como cualquier otro adorno del parque, como un poste de luz, como una banca, como la Basílica misma. Y no podíamos sospechar que aquella fuentecita tan solitaria haya tenido  dos “hermanas” en nuestra misma ciudad, y hasta “primas” lejanas en otras provincias de Costa Rica, y muchas “parientes” en varios rincones del mundo. 

Ciertamente, no simbolizó nuestra fuentecita --ni sus hermanas tampoco-- un hito de guerra, un memorial de grandes proporciones, el recuerdo de un jubileo.  Anónima, callada, solitaria, pero en ningún modo humilde o de género menor, la Fuente de Los Delfines constituye un símbolo vivo de resistencia pero también de fortuna. 

Sin llegar a encarnar el esplendor de otras fuentes antiguas en otras latitudes, la Fuente de los Delfines guarda un porte altivo, ceremonioso, respetable, muy acorde con el aire señorial del viejo Cartago, y sobre todo, en consonancia, con su ilustre origen.

Don Mario Sancho Jiménez opinaba que “su hechura no fue anotada en las historias del arte ni rebasó los términos del anonimato industrial. 2  Ahora, cuando sabemos acerca de ella mucho más que lo que supo don Mario, disentimos de su visión, porque su hechura sí fue anotada en las historias del arte, y aunque ha estado por más de un siglo inmersa en el anonimato industrial, nos propusimos que dicho olvido no fuera eterno.  

En el curso de esta investigación, aprendimos que esa “sencilla fuentecita”, es una hija olvidada  de la Época Victoriana y de la Revolución Industrial, y un símbolo del auge del hierro como motor de la prosperidad en el siglo XIX e inicios del XX. Supimos también que en la mente preclara de don Juanito Mora germinó un proyecto de salud pública que indirectamente posibilitaría el arribo de estas fuentes a nuestro país, y que el general Tomás Guardia fue un entusiasta mecenas de algunas de estas valiosas obras. Pero el hallazgo más significativo de la investigación es que la Fuente de los Delfines constituye un milagro vivo, por haber soportado estoicamente el embate cruel de la naturaleza, la indiferencia, y  la ruindad del abandono. 

En sus 140 años de vida en Cartago, ha experimentado luces y sombras: traslados diversos, el destierro en infames bodegas porque  “estorbaba” las corridas de toros, modificaciones caprichosas y grotescas a su estampa original. Puesta por acá y por allá, a la espera de todo y a la espera de nada, como un mueble antiguo que nadie quiere tirar, pero tampoco cuidar, la Fuente de los Delfines sorteó todas esas vicisitudes seculares, y hoy luce serena, envejecida y con malogradas cirugías; pero no marchita, dispuesta a enfrentar otro siglo, a la espera de que se reconozca, al fin, que es una dama de abolengo. Y a la espera también de recuperar el noble sentido que le dimos los ciudadanos: ser una fuente de los deseos. Pero para ello ocupa del agua, y hoy, desgraciadamente, luce seca, y mendicante del preciado líquido. Por esa razón la gente la mira como una escultura, que pocos se detienen a contemplar. Tanto así que he mostrado fotos de ella a decenas de personas en Cartago, y solo algunos la reconocen. Cuando recupere el agua, y de las narices de sus delfines broten chorros del preciado líquido; cuando los niños  vuelvan a trocar las monedas por los deseos, y la fuente se convierta en motivo de orgullo para los cartagineses, solo en ese momento, estaremos en paz con ella. 

El lector experto o el investigador habitual advertirá que este trabajo carece --en parte-- de la rigurosidad científica que imprime a su obra el historiador avezado. Ello tiene una sola explicación: no poseo formación académica en el campo de la historia; pero dicha insuficiencia no impide --que yo sepa-- la posibilidad de que un “civil” divulgue hallazgos históricos. Tal carencia la pretendo suplir --también en parte-- con una ferviente devoción por la Historia, y por el amor al pasado de mi ciudad. Soy consciente de que para muchos, ello no bastará. El riesgo de la aventura, empero, bien vale la pena. 

El historiador avezado penetra cualquier túnel oscuro de la historia portando su caja de herramientas habituales; yo, que no lo soy, igual intentaré acceder a este túnel, provisto únicamente de la luz de la cautela. Seré cauteloso, en todas las faces de este trabajo, y lo primero que declaro es que procuraré no llenar agujeros basándome en presunciones o en aquello que parece obvio. Cuando disponga de una  fuente documental confiable, echaré mano de ella, y así lo declararé. Si no fuera así, me limitaré a señalar solo los hechos evidentes, para que alguien más capaz o con mayores conocimientos, se encargue, luego, de llenar aquellos vacíos. No significa esto que la investigación carezca de adverbios de duda. Seguramente los utilizaré, pero con cautela. 

Es oportuno aclarar que la investigación no se refiere solamente a la Fuente de los Delfines de Cartago, sino al conjunto de fuentes victorianas que se instalaron en nuestro país, en la década de 1870. De manera conexa, la investigación tiene que referirse, necesariamente, a la historia de las primeras cañerías en las provincias centrales de Costa Rica. 

La investigacion consta de varias etapas. Cada una de ellas, contendrá texto (varias entradas) y abundante material multimedia, así como enlaces a otras páginas y sitios de interés relacionados. El texto final de de la investigación, en consecuencia, tomará mucho tiempo para completarse. Es por este motivo que preferí publicar, poco a poco, el avance de la investigación, en un blog. Decidí utilizar esta tecnología, porque ofrece mucha más flexibilidad que una página web, para el manejo y exposición de la información. Otra ventaja de un blog es que no requiere dominio de códigos, programas externos, o lenguajes de programación (Java, html, etc).  La idea es no perder tiempo, y concentrarme en el trabajo prioritario de la investigación, pudiendo, al instante, subir las publicaciones, con resultados inmediatos. Internet dispone de otros recursos como revistas y libros electrónicos, cuyos formatos pude haber adoptado; pero me parecen rígidos, para el propósito de este trabajo. 

Como no todo es perfecto, el blog tiene una desventaja, y es que por tratarse de una bitácora, los contenidos siempre se muestran ordenados cronológicamente, según se escriban y publiquen. Esto significa que el contenido que vemos de primero al entrar en el blog es el más reciente y no el primero que se escribió (por ejemplo la introducción del trabajo). Si el lector desea leer la investigación en orden, solamente debe buscar, en el menú de entradas en el panel de la derecha, aquella con la fecha más antigua, y seguir leyendo el blog en ese mismo orden, hasta llegar a la entrada más reciente. Nada que no pueda hacer la inmensa mayoría de internautas. 

Como el desarrollo --escritura-- de este trabajo, podría tomar mucho tiempo, decidí publicar de una vez una SÍNTESIS de los hallazgos que tenemos a la fecha. Dicho resumen constituye el corazón de la investigación. El lector que únicamente quiera enterarse rápidamente de los alcances de este trabajo, le bastará con leer dicha síntesis, y ya conocerá el final del viaje. No tendrá necesidad alguna de regresar más al blog, si así lo cree oportuno. En esencia, ya sabrá todo. Por el contrario, el lector que quiera emprender el viaje completo, volverá al blog una y otra vez, para leer las entradas sucesivas, en las cuales se desarrollarán todos los temas mencionados en la SÍNTESIS, que será  incluida en la segunda entrada del blog. A medida que avance en la investigación y publique nuevas entradas, así lo informaré a los lectores, que quieran honrarme con su visita. 


AGRADECIMIENTOS
  • A los señores Ana Isabel Herrera S., Sonia Gómez Vargas, Carlos Oreamuno Toledo,  Fernando Loaiza G., Luis Fernando Campos Vargas, Oscar Guevara Salazar, Javier Coto Hernández, Victoria Leiva,  Rogelio Coto Alfaro y Braulio Vega Guzmán.
  • Al historiador Guillermo Brenes Tencio, por el apoyo, consejo y orientación inestimables.
  • A doña Lilliana Quirós y al arquitecto Luis Fernando Aronne, de la Oficina Ejecutora del Programa de Inversiones (OEPI), de la Universidad de Costa Rica.
  • Al periodista e investigador Herediano, Eduardo (Edú) Sánchez, por facilitarme su investigación inédita acerca de la Historia del acueducto y electricidad en Heredia.
  • A los miembros de los grupos de Facebook: Remiscencias de Cartago,  Qué Recuerdos Aquéllos, y Cartago Antiguo.
  • A la arquitecta argentina Lucía Juárez, experta en estructuras de hierro escocesas en Argentina. Al investigador inglés Andy Savage, experto en la vida y obra de Andrew Handyside.  A John Powell, bibiotecario y director de información de The Ironbridge Gorge Museum Trust, Coalbrookdale, Shropshire, Inglaterra.  A la experta restauradora española Ana Moraleda, quien restauró las fuentes de la ciudad de Alajuela. A todos ellos mi agradecimiento sincero por su valiosa información y apoyo.
  • A Juan Manuel Orozco Carvajal, artista y diseñador gráfico del blog.
  • Finalmente, a todas aquellas personas que abordan la lectura de esta investigación, convencidas y respetuosas de que no solo de pan vive el hombre...


DECLARACIÓN DE COPYRIGHT 
  
'Fuente de los Delfines' es un blog orientado a expresar los hallazgos de la investigación de su autor, para compartirlos a todos los lectores, en Costa Rica y en cualquier parte del mundo.

El material de terceros que se publique en este blog es propiedad de cada uno de sus autores y dueños, y solo se utiliza acá con un propósito académico, nunca comercial. En la medida de lo posible, siempre indicaré la procedencia o el autor de cualquier material utilizado. No se publicará en este blog ningún material que expresamente tenga prohibición de uso, o que el autor del blog sospeche como de publicación restringida. Sin embargo, cuando lo amerite, podré remitir a sitios externos donde se encuentra dicho material, para ser visto.

Por ningún motivo, este blog se propone violar o infringir leyes de propiedad intelectual o copyright. 

Ninguna parte (texto, imágenes o cualquier otro material audiovisual incluido en este blog) puede ser copiado, reproducido o alterado, por ningún medio físico o electrónico SIN la autorización expresa y por escrito del autor de este blog. 

Dudas o consultas, pueden dirigirlas a:


Sergio Orozco Abarca
sergiorozco@gmail.com
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http://twitter.com/sergiorozcocr



Braulio Vega-Pintura-Plaza Mayor Cartago by Reyleomessi
 "Un día de mercado en la Antigua Plaza Principal de Cartago" (siglo XIX). 
Se aprecia, en el centro de la Plaza, la Fuente de los Leones (desaparecida).
Imagen publicada con autorización del pintor de la obra, BRAULIO VEGA GUZMÁN.




LEER LA SIGUIENTE ENTRADA DEL BLOG



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1. Handyside & Co (1868). Works in Iron. Derby and London: Brittania Iron Works. p. 98. 
2. Sancho Jiménez, M. (1933). Las fontanas de Cartago. Repertorio Americano, 26 (7) p. 100

SÍNTESIS DE LA INVESTIGACIÓN "FUENTES VICTORIANAS EN COSTA RICA"


Juan Rafael Mora Porras (1814-1860), Héroe y Libertador Nacional de Costa Rica, advirtió que el agua es fuente de vida; pero también de muerte...

Después de la Guerra de 1856 contra los filibusteros, se suscitó una peste de cólera que diezmó a la población costarricense, a causa, principalmente, de la pésima calidad del agua y su distribución. Comprendiendo la importancia de dotar a las ciudades de agua potable subterránea por medio de cañería, don Juanito firma un decreto fundamental, en el año 1857, que dice textualmente:
  • "El Excelentísimo Congreso Constitucional de la República de Costa Rica. Considerando que las facultades que pide el Supremo Gobierno para realizar el proyecto de introducir agua potable a la ciudad de San José, por cañería subterráneas, envuelven gran interés público, no solo porque dicho proyecto es el más benéfico que puede considerarse, sino porque ya urge su objeto para satisfacer muchas necesidades de la economía doméstica y evitar muchos males que por falta de fuentes públicas y privadas se están experimentando, ha venido a decretar y decreta:
  • Art 1.- Se autoriza al Supremo Gobierno para que disponga de la porción necesaria de las propiedades muncipales de la ciudad de San José para procurarse fondos de la manera que lo estime conveniente, a efecto de introducir a la ciudad, la mejor agua potable por cañería subterráneas, dictanto todas las providencias necesarias al cumplimiento de tan interesante objeto.
  • Art 2- Se le autoriza igualmente para que si alguna de las municipalidades de las provincias se halla en el caso de adoptar la misma providencia, puede disponer de los fondos que le pertenecen, con tan laudable fin" 1
En el subrayado destacamos los dos aspectos esenciales del decreto: a- la certeza de que los males que experimenta la población obedecen a la carencia de fuentes públicas y privadas del preciado líquido, y b- que el decreto no fue exclusivo para dotar de cañería de agua potable a San José (la Capital), sino que se autoriza a las municipalidades de las restantes provincias a disponer de los fondos que estimen necesario, para realizar obras de acueductos locales.

Gracias a esta visión de don Juanito fue posible que las municipalidades de las provincias centrales de Costa Rica emprendieran, casi secuencialmente, la inversión de sus acueductos y cañerías.

Y.. ¿qué tiene que ver todo ello con las fuentes victorianas, objeto de este estudio?, se preguntarán ustedes. La respuesta es: Todo, absolutamente todo. Porque en las cuatro provincias centrales, empezando por San José, se decide coronar las obras de cañería con la instalación de fuentes ornamentales de hierro en las plazas principales. 2

Y de inmediato surge la otra pregunta: ¿Por qué todas las municipalidades de las provincias centrales siguieron esta práctica? Lo más probable es que al haber tomado la iniciativa San Jose de culminar su obra con dos magníficas fuentes victorianas, ninguna de las restantes provincias quería quedar en desventaja con respecto a dicho proyecto. Además, esta práctica no fue privativa de Costa Rica; en otras regiones de America Latina se colocaron fuentes ornamentales, para celebrar acontecimientos semejantes. 3 Asimismo, estas fuentes y otros ornamentos no pasaron inadvertidos por las clases pudientes, que vieron en ellas la oportunidad de lucir bienes suntuarios de primer nivel; de manera que en muchas de las casas de los vecinos principales de las provincias centrales, también se instalaron fuentes ornamentales en hierro, importadas de Europa. 

La síntesis del estudio que usted está leyendo consta de cuatro partes; cada una de ellas  corresponde, en orden cronológico, a la instalación de cañerías en San José, Cartago, Heredia y Alajuela. Para cada una de estas provincias, se indicarán aspectos esenciales de las fuentes como el nombre de los constructores de las pilas, casas fabricantes de las fuentes de hierro, costos,  instaladores, restauraciones, etc. En esta primera etapa del trabajo, dichos aspectos serán tratados con limitado énfasis. Posteriormente, se irán agregando nuevas entradas para ampliar todos esos temas. Los temas que se abordan en esta síntesis son los siguientes:




Ir al Inicio de la Investigación.
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1. Decreto ejecutivo No 33, del 21 de octubre de 1857.
2. Sanou Alfaro, O. (2001). Arquitectura e historia en Costa Rica: Templos parroquiales en el Valle Central, Grecia, San Ramón y Palmares (1860-1914) (1a. Ed.). San José, Costa Rica: Comisión Nacional de Conmemoraciones Históricas, Editorial Universidad de Costa Rica. p. 146
3. En la ciudad de San Miguel de Tucumán, en Argentina, se instalaron, en el año 1872, dos fuentes de hierro del mismo fabricante que fundió las fuentes de las ciudades de Cartago y Heredia. Dichas fuentes se instalaron como parte de la cañería de la ciudad; sin embargo, por razones diversas, la cañería no entró en funcionamiento, sino hasta el año 1874. 

FUENTES VICTORIANAS DE SAN JOSÉ -1868- SINTESIS -PARTE 1-


CONTENIDO 

INTRODUCCIÓN.
1- Fuente Cupido y el Cisne de San José
2- Fuente de pared en tanques de agua de Aranjuez (Fuente de Moisés)
3- Conclusión: fabricante de las fuentes de San José 
4- Vídeos (Revolución Industrial, Coalbrookdale, el proceso del hierro colado vs hierro forjado, etc.)


La hulla es el carbón mineral más abundante en el planeta. Cuando esta se calienta y se somete a un proceso de destilación, se producen gases y sólidos. El sólido resultante es el coque, un tipo de carbón liviano y poroso.

Abraham Darby (1678-1717), un cuáquero y maestro fundidor del hierro, se estableció en Coalbrookdale en el condado de Shropshire, Inglaterra, en el año 1708. Allí realizó un notable experimento que sería determinante en el origen de la Revolución Industrial, al utilizar el coque como combustible para fundir el hierro, en lugar del carbón vegetal. De esta manera ya no sería necesaria la madera, ni talar bosques enteros, para producir hierro.  A partir de este invento, se pudo producir grandes cantidades de hierro de excelente calidad, a muy bajo costo. Así nació la producción en serie de puentes, rascacielos, edificios prefabricados, postes de luz, y todo tipo de objetos suntuarios y modestos en este material. Nunca habría sido posible alcanzar un nivel de producción de piezas de hierro como alcanzó la humanidad, si solo se hubiera dependido del carbón vegetal. 

En el año 1709, Darby funda la compañía Coalbrookdale

Después de la muerte de Darby, la compañía se mantuvo en manos de hijos y familiares, por décadas.

Francis Darby, hijo de Abraham  Darby III, introdujo la línea de fundición de arte en Coalbrookdale. En el año 1851, la compañía participa en  la Gran Exhibición de los Trabajos de la Industria de todas las Naciones (Great Exhibition of the Works of Industry of all Nations) , en Londres, apadrinada y  promovida por el Príncipe Alberto, esposo de la Reina Victoria

Uno de los objetos que Coalbrookdale mostró en la Gran Exhibición fue una pequeña fuente ornamental de hierro fundido. La fuente, de tonos bronceados, medía dos metros de ancho por dos y medio de alto, y su elemento central lo constituía un grupo formado por  "Cupido y el Cisne", del cual brotaba un chorro de agua. Este grupo, se asentaba sobre una taza, decorada con hojas metálicas en forma de nenúfares. 1  La fuente fue diseñada por el escultor John Bell

Gran Exhibicion 1851-Catalogo-Fuente de Cupido y el Cisne por John Bell-Coalbrookdale Company by Reyleomessi
Ilustración de la Fuente Coalbrookdale Cupido y el Cisne, tal como se expuso en la Gran Exhibición. Tomada del Official Descriptive and Illustrated catalogue of Great Exhibition of The Works of Industry of all Nations, by authority of the Royal Commission, London, 1851, digitalizado por Google. Ilustración 108.

Tras la exposición, la fuente fue adquirida por el Ayuntamiento de Wolverhampton y exhibida en su mercado hasta el año 1880, cuando fue trasladada a West Park. Más tarde se desmontó y se guardó, hasta que fue redescubierta por WKV Gale, y finalmente adquirida por  The Ironbridge Gorge Museum Trust de Coalbrookdale en el año 1959, fecha en la que se restauró y se colocó en su sitio actual. 2


The Boy and Swan Fountain, Coalbrookdale, Shropshire  by stonemouse
Fuente original Coalbrookdale, Cupido y el Cisne, tal como luce en la actualidad 
en el  patio interno del Ironbridge Gorge Museum en Coalbrookdale, Shropshire.


1- La fuente "Cupido y el Cisne" de San José


9 000 kilómetros al este de Coalbrookdale, se localiza San José, la capital de la República de Costa Rica, en Centroamérica. Estamos a mitad del siglo XIX, en el año 1858. Después de la Guerra de 1856 contra los filibusteros, se suscitó una peste de cólera que diezmó a la población costarricense, a causa, principalmente, de la pésima calidad del agua y su distribución.

El gobierno del presidente Juan Rafael Mora Porras, firmó un contrato con los ingenieros Francisco Kurtze y Guillermo Nanne, para instalar una cañería de hierro en la ciudad de San José. La construcción no se inicia hasta el año 1865, esta vez por el ingeniero mexicano y director general de obras públicas, Ángel Miguel Velásquez (3) quien se basó en el proyecto original elaborado por Kurtze). Se decidió construir un tanque y filtros de calicanto en Barrio Aranjuez (contiguo al actual Hospital Calderón Guardia). De este tanque partiría la tubería subterránea de hierro (traída de Inglaterra), hacia diferentes sectores de San José. 
 
Finalmente, la cañería se inauguró el domingo 25 de octubre de 1868, pero no se concluiría hasta el año siguiente. 4

Para celebrar la construcción de la cañería, el Ing. Velásquez, comisionado por la Municipalidad de San José, viajó a Inglaterra para comprar la fuente ornamental que adornaría la  Plaza Principal. 5 Velázquez realizaría una compra magnífica: nada más ni nada menos que una copia genuina de la célebre fuente Cupido y el Cisne, de Coalbrookdale & Co.

La fuente se puso en funcionamiento el día de la inauguracion de la cañería. Oficialmente se dio por inaugurada la obra cuando al abrir la llave, brotó un poderoso chorro de agua del pico del cisne, que bañó de tonos bronceados el precioso conjunto de hierro y empezó a llenar, lentamente, la pila. 6 Esta fuente adornó el centro de la Plaza Principal, desde el año 1868, hasta 1944, cuando se acordó trasladarla a la plazuela de la Universidad de Costa Rica, en el barrio González Lahmann.   Posteriormente, fue trasladada de nuevo a un patio interno de la Facultad de Agronomía, en la sede de la Universidad, en San Pedro de Montes de Oca.

En el año 1987, la fuente fue declarada patrimonio histórico y artístico, por el Presidente de la República y el Ministerio de Cultura. Finalmente, en el año 1991, fue sometida a una restauración, hecha por el escultor don Max Ulloa, y coordinada por ICOMOS, Costa Rica. 7


Fuente de San Jose-ano-2011 by Reyleomessi
Réplica de la Fuente Coalbrookdale, Cupido y el Cisne, tal como luce en la actualidad 
en la Universidad de Costa Rica. Foto: Sergio Orozco, en Flickr. 2011

Una vez restaurada, se reubicó en una pequeña plaza frente a la Biblioteca Carlos Monge Alfaro, a la entrada de la Universidad de Costa Rica, donde se encuentra actualmente. 

Detalle-Fuente de San Jose-2011 by Reyleomessi
Detalle de la Fuente Coalbrookdale, Cupido y el Cisne, en la Universidad de Costa Rica. 
Foto: Sergio Orozco, en Flickr. 2011

Durante años, las autoridades del Ironbridge Gorge Museum Trust, creyeron que la fuente era única; sin embargo, después del año 2000, se conoció de la existencia de 5 ejemplos sobrevivientes, incluyendo una en los Estados Unidos, una en Sri Lanka y otra en Australia. Hoy sabemos que somos afortunados en Costa Rica, al contar en nuestro país con un sexto ejemplar, de esta famosa y emblemática obra.

2- La fuente de Pared de los Tanques de Aranjuez  (Fuente de Moisés)

Adicionalmente, fue colocada una fuente de pared en la parte externa de los tanques de agua en Barrio Aranjuez, donde luce en la actualidad. Los tanques de agua fueron declarados Patrimonio Histórico-Arquitectónico de Costa Rica, el 18 de febrero del año 2004, mediante decreto Nº 31789-C. Curiosamente, el decreto no hace mención alguna a la valiosa fuente de hierro de pared. Por formar parte del conjunto, se sobreentiende que la declaratoria de patrimonio alcanza también a la fuente.


Fuente de Pared Coalbrookdale-San Jose-01 by Reyleomessi
Fuente de Pared diseñada por los escultores británicos Willam y Thomas Wills, y fundida por  
Coalbrookdale and Co,  tal como luce en la actualidad,  en los antiguos tanques de agua, de San José.  
Foto: Sergio Orozco, en Flickr. 2011

Detalle del surtidor de la Fuente de Pared, en la que se aprecia la marca del fabricante:
Coalbrookdale and CoFoto: Sergio Orozco, en Flickr. 2011


Fuente de Pared por los escultores británicos Willam y Thomas Wills, y fundida por  
Coalbrookdale and Co,  tal como luce en la actualidad  en los antiguos tanques de agua, de San José.  
Foto: Sergio Orozco, en Flickr. 2011

La fuente incluye una historia bíblica que relata el milagro del agua, y por el cual se reafirma la trascendental importancia del líquido vital para los seres humanos. A la izquierda, se muestra a Moisés golpeando la roca --de la cual brota el preciado líquido--, y el verso bíblico:

He opened the rock, and 
the waters gushed out; 
they ran in the dry places 
like a river.
Psalm CV-41   8

A la derecha vemos una mujer con una escudilla en su mano, dando de beber el agua --salida de la roca-- a un niño desnudo y sediento. El milagro adquiere sentido cuando el niño sacia la sed, bajo la mirada tutelar de los ángeles. El centro de la fuente la constituye el surtidor de agua, en cuyo borde destaca el nombre y procedencia de los escultores de la obra (Wills Brothers sculptors London); al fondo del surtidor, se aprecia una gruesa concha, de la cual brota el chorro de agua, que provee la fuente. En adelante, para efectos de esta investigación nos referiremos a esta fuente como Fuente de Moisés.

En  el condado de Bristol, existe una fuente de pared también elaborada por los hermanos Wills (y posiblemente también fabricada en Coalbrookdale), que guarda similitud con la Fuente de Moisés. La fuente, dedicada a la Reina Victoria, fue elaborada en el año 1859 para conmemorar el 40 aniversario del natalicio de la Reina. Observe que el surtidor es idéntico a la Fuente de Moisés, incluyendo la concha y la marca de los escultores en su borde.  


Fuente de Pared en Bristol, por Willam y Thomas Wills, y fundida por  
Coalbrookdale and Co. Foto publicada con autorización de Ami´s Antics, de su galería en Flickr.  2010
 

3- Conclusión: Fabricante de las fuentes de San José

Tanto la fuente Cupido y el Cisne, como la fuente de pared de los tanques de agua (Fuente de Moisés), son fuentes construidas por la firma inglesa Coalbrookdale & Co. La primera es una réplica de la famosa fuente expuesta por Coalbrookdale & Co. en la Gran exhibición de Londres, en el año 1851. La segunda, creación de los escultores británicos Wills Hermanos,  relata el pasaje bíblico del agua que brota de la roca, después de ser golpeada esta última por Moisés. La primera fue inaugurada en el año 1868, para conmemorar la primera cañería de agua potable de la ciudad de San José, durante la administración de José María Castro Madriz. El proyecto de dotar de una cañería de agua a San José y promover la instalación de cañerías en las demás provincias, fue una iniciativa del gobierno del presidente Juan Rafael Mora Porras, en el año 1857.

En la segunda parte de esta síntesis nos referiremos a las Fuentes Victorianas de la Ciudad de Cartago.

4- Vídeos (Revolución Industrial, Coalbrookdale, Hierro colado vs hierro forjado, etc.)

Seguidamente les ofrezco una serie de vídeos didácticos, por medio de los cuales podremos ampliar el conocimiento de algunos de los temas que hemos mencionado en este capítulo.

El siguiente vídeo explica el surgimiento y auge de la Revolución Industrial --con sus pros y sus contras--:



Industrial Revolution from lester meza on Vimeo.

El siguiente vídeo muestra la importancia de Coalbrookdale en la Revolución Industrial y la época victoriana, y la fabricación de cocinas de hierro AGA.


 
Ahora disfrutemos de un lindo paseo por Ironbridge Gorge, incluyendo el famoso puente de Iron Bridge sobre el Río Severn, y luego el museo de hierro de Coalbrookdale y el antiguo horno donde empezó la industria del hierro, hace unos 300 años.

 
Este es un recorrido fotográfico por Blists Hill, una bella ciudad en Ironbridge, condado de Shropshire, la cual  conserva todo el color y características propios de la arquitectura victoriana.



En la ciudad victoriana de Blists Hill encontramos un taller de manufactura de hierro. En él se reciclan piezas de hierro, para trabajos de conservación.



Las fuentes de hierro, objeto de nuestro estudio, se han fabricado con el método de hierro colado, también conocido como hierro fundido o fundición gris.  Este método se basa en moldes que se llenan de hierro líquido fundido, para producir las obras. Hay otro método para producir obras de hierro llamado hierro forjado. En este caso, las piezas se forjan directamente en el hierro al rojo vivo, golpeándolas y dándoles forma con mazo o herramientas similares. El siguiente vídeo muestra la técnica del hierro forjado:


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1. Official Descriptive and Illustrated catalogue of Great Exhibition of The Works of Industry of all Nations, by authority of the Royal Commission, London, 1851. P. 659  
2. The Ironbridge Gorge Museums: http://www.ironbridge.org.uk/
3. Para más información acerca del Ing. Ángel Miguel Velázquez en Costa Rica, consúltese:  Sanou Alfaro, O. (2001). Arquitectura e historia en Costa Rica: Templos parroquiales en el Valle Central, Grecia, San Ramón y Palmares (1860-1914) (1a. Ed.). San José, Costa Rica: Comisión Nacional de Conmemoraciones Históricas, Editorial Universidad de Costa Rica. P. 41
4. Vargas Sanabria A (2001). El manejo histórico del los recursos hídricos en Costa Rica con énfasis en el período indígena. En Anuario de Estudios Centroamericanos, Universidad de Costa Rica, 27(1). P. 59-81. 
5. González Víquez, C. (1925). La acequia del Tiribí y Pavas en su aspecto jurídico. San José: Imprenta Nacional.  P. 103.
6.  Núñez, F. M. (1958, 22 de diciembre). En 1868 se inauguró la primera cañería subterránea de San José . En Periódico La República, 22 de diciembre de 1958. p. 43.
7.  Periódico mensual, Vecinos (1991, abril), San Pedro de Montes de Oca, San José, Costa Rica. P. 2 
8.  "Abrió la roca y las aguas brotaron, y por la tierra seca corrían como ríos". Salmo 105 v. 41, traducción al español tomada de la Biblia Latinoamericana.

FUENTES VICTORIANAS DE CARTAGO -1870 1874- SÍNTESIS -PARTE 2-

CONTENIDO 

INTRODUCCIÓN: LAS TRES FUENTES VICTORIANAS DE CARTAGO
1- Fuente en plazoleta de Nuestra Señora de la Soledad
2- Fuente en plazoleta de San Nicolás Tolentino (Fuente de los Delfines)
3- Fuente de la Plaza Principal de Cartago (Fuente de los Leones)
2- DESTINO DE LAS TRES FUENTES 
2.1 Fuente de la Soledad
2.2 Fuente de San Nicolás Tolentino
2.2.1  ¿Es la "Fuente de los Delfines" la antigua fuente de San Nicolás Tolentino?
2.3 Fuente de la Plaza Principal
3. FABRICANTE Y PROCEDENCIA DE LAS FUENTES
3.1 ¿Cómo era la Fuente de los Delfines
3.2 ¿Cómo era la Fuente de los Leones?
4. ¿QUÉ DEBEMOS HACER CON LA FUENTE DE LOS DELFINES?
5. VÍDEOS (Fuente de los Leones, Fuente de los Delfines, Andrew Handyside & Co., Puente de hierro sobre el Río Pacuare)
  



INTRODUCCIÓN: LAS TRES FUENTES VICTORIANAS DE CARTAGO

Que en Cartago hubo varias fuentes de hierro, y no solo una --como erróneamente se ha creído--  lo confirman connotados autores y testigos de excepción. Francisco Montero Barrantes, en su obra Geografía de Costa Rica, del año 1892, señala que en Cartago "hay una plaza principal y varias plazuelas, todas con fuentes de hierro". 1  Mario Sancho Jiménez, narra que "Cartago tenía tres fontanas modestas como todo lo suyo, pero que no carecían de encanto...aquellos tres humildes surtidores de agua, el del Parque Central, el de la Soledad, y el de San Nicolás, sobre todo este, con sus tres delfines boca abajo, agrupados en guisa tan graciosa, todavía conmueven nuestras añoranzas con un hálito de belleza". 2 Asimismo, en los Apuntamientos Geográficos, Estadísticos e Históricos compilados por Joaquín Bernardo Calvo, en el año 1887, se indica que Cartago "cuenta con una cañería de hierro, que surte, a su vez, a varias fuentes que adornan las plazas públicas". 3  


Estas tres fuentes fueron fabricadas en Inglaterra, por Brittania Iron Works, fundidora perteneciente a la compañía Andrew Handyside and Co. En el apartado 3 de este capítulo, se incluye una descripción de la casa fabricante, y ejemplos de fuentes similares, localizadas en otras partes del mundo.
 
Al igual que ocurrió en San José y en las otras provincias centrales de Costa Rica, las fuentes de Cartago están estrechamente vinculadas a la construcción de la primera cañería. La Municipalidad creyó conveniente que ellas fueran el broche de oro de la magna obra, y a la vez que sirvieran de adorno a las plazas.

El 9 de diciembre de 1869, la Gobernación de Cartago publicó un aviso en La Gaceta, en el cual señala que la Municipalidad "ha dispuesto que se construyan pilas o fuentes en las plazas principales de la Soledad y San Nicolás (Tolentino) de esta ciudad", 4 e insta a los contratistas interesados a  dirigirse a la gobernación, en un plazo de quince días, para retirar la información.  La fuente de la plaza principal, lo mismo que estas dos, fueron instaladas en el proceso de construcción de la cañería, que concluiría a finales de 1873

En el mes de abril de 1870, el Presidente de la República, don Jesús Jiménez Zamora, envía un memorándum al administrador del Banco Nacional informándole que el Gobierno ha eximido a la Municipalidad de Cartago de los (cargos de los) derechos de aduana, para la introducción de los útiles de cañería para la ciudad. 5 Este memorándum y el acuerdo municipal anterior evidencian que la Municipalidad de Cartago siguió los pasos a la Municipalidad de San José en la construcción de su cañería, y que aunque la de Cartago se inicia en el año 1870, la gestación del proyecto ocurre en el año 1869. 

En  julio de 1872, la corporación municipal firma un contrato con los señores José Quirze (ingeniero) y Luis Muller (mecánico), vecinos de San José, para la construcción de los tanques, pilas y colocación de la cañería de esta ciudad. En el Pliego de Detalles del contrato se señala que "las pilas de las plazas quedarán concluidas con arreglo al plano, con excepción de las fuentes de hierro, que serán colocadas de cuenta de la contrata y costeadas estas por la Municipalidad". 6

Previamente, la Corporación había firmado un contrato con el Sr. Juan Orlich Sfrarozé, artesano cantero natural de Croacia 7, para la construcción de la pila de la plaza principal, en la cual se colocaría la fuente de dicha plaza. No es difícil imaginar que fuera el mismo Sr. Orlich el constructor de las pilas, para las fuentes de San Nicolás Tolentino y La Soledad.


1- Fuente en plazoleta de la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad
 
La Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad se localizaba en el sitio donde actualmente funcionan los Tribunales de Justicia de Cartago (Avenida 1, Calle 8).  El culto a la Virgen de La Soledad en dicho sitio, data desde el siglo XVII. La iglesia, de estilo neoclásico,  fue reconstruida después del terremoto de San Antolín (el 2 de septiembre de 1841). 

Según el historiador  Guillermo Brenes Tencio

"En la esquina noroeste del cuadrante donde se encontraba este macizo templo se hallaba una plazoleta que tenía cincuenta varas de ancho por setenta y cinco de fondo. Desde mediados del siglo XIX, en el centro de la plaza menor de la iglesia de La Soledad se instaló una bellísima fuente ornamental de hierro fundido con tres depósitos. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de La Soledad fue totalmente derruida por el terremoto de Santa Mónica del 4 de mayo de 1910. No fue reconstruida nunca más; en su lugar quedó la que se llamó la "Plaza de La Soledad", hasta que el espacio fue ocupado para levantar el edificio de los Tribunales de Justicia de la ciudad de Cartago". 8

Tristemente, hay muy pocas imágenes de la Iglesia de la Soledad, su plaza y su fuente. Al igual que las otras fuentes,  esta fue instalada a finales del año 1873. Una imagen captada por el fotógrafo alemán Otto Siemon en ese año (probablemente tomada desde una de las torres del Convento de San Francisco), nos permite apreciar la fachada de la Iglesia, y su plaza menor. En el centro de la plaza, apenas sobresaliendo entre los techos de teja de las casas vecinas, se aprecia el plato menor y el remate de la fuente:



Iglesia de la Soledad-Cartago -Otto Siemon 1873 by Reyleomessi
Iglesia de la Soledad con plaza y fuente.  
Encerrada en un círculo, se aprecia la fuente.
Foto Otto Siemon,  1873 aprox.

Como parte de un periplo por Centroamérica, el viajero francés Joseph Laferrière pasó por Costa Rica, entre 1873 y 1874.  Sus viajes quedaron plasmados en una obra 9, llena de excelsas ilustraciones del grabador Eugène Antoine Guillon. En uno de dichos grabados, se aprecia la plaza menor con la fuente:



Grabado de Laferriere-Publicado en Geografia de Centroamerica-1890 by Reyleomessi
Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad con plaza y fuente. 
Grabado de Eugene Guillon, 1874 aprox.

En el grabado observamos que se trata de una fuente de tres depósitos de agua con su respectiva pila, bordeada de una escalinata de tres niveles, en forma octogonal. A pesar de la calidad del grabado, no nos permite distinguir, en detalle, los cuerpos de metal, para poder compararlos con la fuente de San Nicolás Tolentino (Fuente de los Delfines). Sin embargo, la imagen nos hace pensar que se trata de un modelo muy similar (o quizás idéntico) a dicha fuente. 

En la sección 2 de este capítulo nos referiremos al destino de las fuentes.


2- Fuente en plazoleta de San Nicolás Tolentino ("FUENTE DE LOS DELFINES")

La iglesia de San Nicolás Tolentino estaba ubicada donde hoy se encuentra la Catedral de Cartago (avenida 2, calle 5). El primer templo fue una ermita de barro y madera, con techo de paja, construido en 1647 por los Padres Agustinos, a cuya orden perteneció San Nicolás Tolentino (1245-1305). Como ocurrió con la mayoría de templos y edificios del Cartago antiguo, este fue derribado, sistemáticamente, por terremotos. 

Después del Terremoto de San Antolín en el año 1841, el Presidente Braulio Carrillo ordenó que solo se volvieran a edificar el templo Parroquial y el de la Soledad. Sin embargo, los RR. PP jesuitas, que en año 1876 habían tomado posesión del lugar, edificaron en el año 1879, un nuevo templo, cuyo diseño y planos los realizó el padre Santiago Páramo Ortiz (1841–1915). Originalmente, la iglesia no tenía plaza, motivo por el cual los vecinos y devotos ayudaron a comprar el terreno del frente, para que la iglesia tuviera su plaza, como la tenían los otros templos de Cartago. 10

La Fuente de los Delfines permaneció en la plazoleta de San Nicolás Tolentino, durante cuatro décadas, desde finales de 1873, hasta el Terremoto de Santa Mónica (1910). Afortunadamente, de ella sí disponemos de registros fotográficos. El primero que conocemos data de casi un par de décadas después de instalada en la plaza menor. Fue el fotógrafo Henry G. Morgan, en su libro Views of Costa Rica, del año 1892, donde nos muestra, por primera vez, la Fuente de los Delfines,  en la pequeña plaza menor de San Nicolás Tolentino:


San Nicolas Tolentino-Henry Morgan-Vistas Costa Rica-1 by Reyleomessi
Iglesia de San Nicolás Tolentino, con plaza y Fuente de los Delfines 
Foto: Henry G. Morgan, 1892 aprox.

Si comparamos el grabado de Eugene Guillon con esta imagen, advertimos que las fuentes, en ambas imágenes, son muy similares. Puesto que las dos fuentes se gestionaron simultáneamente, es posible --sin que aún podamos afirmarlo categóricamente-- que se tratara de fuentes idénticas. Otro elemento en favor de esta teoría es que ambas estaban destinadas para lucir en plazas pequeñas de dimensiones muy similares, por lo que era perfectamente razonable que las fuentes fueran iguales.

En la foto siguiente podemos ver La Fuente de los Delfines derribada por el efecto del Terremoto de Santa Mónica. Como podemos advertir, la fachada del templo quedó prácticamente en ruinas, no así, su interior, que se mantuvo  intacto. 11   Se puede apreciar también que el plato superior (el más pequeño) de la fuente, yace en el suelo quebrado en sus bordes, a causa del impacto de la caída. Afortunadamente el plato mayor no sufrió daños.


Fuente-Iglesia San Nicolas Tolentino- 1910 by Reyleomessi
Fuente: Páginas Ilustradas, 1910 

En la sección 2 de este capítulo nos referiremos al destino de esta fuente.

3- Fuente en Plaza Principal de Cartago ("FUENTE DE LOS LEONES")

En el año 1575, el gobernador interino de Costa Rica, Alonso Anguciana de Gamboa, traslada la ciudad de Cartago, desde el Valle de Mata Redonda (al oeste de lo que es hoy San José),  hasta el Valle del Guarco. Después de ser trasladada en dos ocasiones, la Ciudad de Cartago encontraría allí --en el sitio actual-- su asiento definitivo. Siguiendo las Ordenanzas Reales del año 1573, del rey Felipe II, Anguciana de Gamboa trazó una ciudad de cuadrantes tipo damero, cuyo centro sería la Plaza Principal o Plaza Mayor. En el cuadrante este de la plaza se ubicaría el templo parroquial; al norte el cabildo, y al sur el cuartel de armas. 

La Plaza Mayor de Cartago  constituye no solo el eje central de la ciudad --tal como fue establecido en las Ordenanzas Reales--, sino la matriz misma donde se alojó el embrión de la nacionalidad costarricense. Durante la época de la Colonia y también en una parte de la Era Republicana fue una especie de Ítaca: el punto de partida pero también de llegada de toda travesía. Como bien lo afirma el escritor Eduardo A. Castillo (1997) en su ensayo Plaza Mayor de Cartago... ¿por qué?, ¿para qué?, ¿de quién?: "Centro de la ciudad principal en la época de la colonia, esta plaza fue el punto de partida de todos los que quisieran ir a cualquier lugar de la entonces provincia de Nueva Cartago y Costa Rica. Desde allí salía el camino de mulas a Panamá, el camino a Matina en el Atlántico, la ruta a Caldera en el Pacífico y a Nicaragua. Podía decirse en esa época, parafraseando el dicho popular, que todos los caminos llevaban a Cartago y específicamente a su Plaza Central, o Plaza Mayor". 12 Por si fuera poco, sobre su empolvado suelo, se celebraron actos circunspectos como las juras de los reyes; pero también actos atroces como las ejecuciones de indígenas rebeldes contra la corona. Fue la Plaza Mayor el escenario perfecto para los festejos religiosos y para las corridas de toros, para la compra y el trueque de toda clase de mercancías los días de mercado, y en uno de sus vértices, se efectuó el acto más trascendental de la historia patria: la declaración de la Independencia de Costa Rica del reino de España, el 29 de octubre de 1821. 

Como hemos mencionado, las fuentes llegaron a Cartago, para conmemorar la instalación de la primera cañería. La Municipalidad, mediante contrato, dispuso que la pila de la Plaza Principal fuera grande y llamativa, digna de la fuente de hierro que albergaría y del tipo de acontecimiento que esta celebraría. Por ello habían firmado un contrato con don Juan Orlich, un inmigrante croata, experto artesano en piedra de granito, para que fabricara la pila de la plaza principal (y seguramente también las pilas de las plazas menores de las iglesias).

Recordemos que en  julio de 1872, la corporación municipal firma un contrato con los señores José Quirze y Luis Muller,  para la construcción de los tanques, pilas y colocación de la cañería de esta ciudad; asimismo, el contrato establecía que estos ingenieros serían los responsables de instalar las fuentes en las pilas. El costo de las fuentes, sin embargo, correría por cuenta de la Municipalidad.

Para el mes de mayo de 1873, los ingenieros se percatan de un problema importante. Ya la pila de la Plaza Principal está concluida, según el plano original con que trabajó el señor Juan Orlich. Sin embargo, basados en los datos de las dimensiones de la fuente, los ingenieros realizan cálculos y advierten que el tamaño de la pila no es suficiente para "abrazar la caída del agua" 13,  es decir que la altura de la fuente y el empuje del chorro, combinados con el efecto de la fuerza del viento provocarían que una cantidad de agua, cayera, sistemáticamente, fuera de la pila provocando que la plaza siempre estuviera mojada, con el agravante para el mercado, y para la salubridad y el ornato públicos.  Así lo hacen saber a la corporación, la cual crea una comisión para analizar el costo de ampliación de las dimensiones de la pila. Finalmente, la corporación aprueba un nuevo contrato específico para la ampliación de la pila.
 



Fuente de los Leones-Plaza Principal Cartago-S XIX by Reyleomessi
Foto de autor desconocido. Tomada entre 1874-1891
Fuente: Archivo Nacional de Costa Rica.

La fotografía anterior fue tomada mirando hacia el sureste. Las torres que se aprecian al fondo pertenecen al convento de San Francisco (posteriormente destruido por el Terremoto de Santa Mónica); al fondo a la izquierda, se aprecia el extremo sur del templo parroquial de Santiago Apóstol. (en la última sección de este capítulo se muestra un vídeomontaje hecho a partir de esta fotografía)

En una entrada posterior del blog explicaremos la forma en que funcionaban estas fuentes victorianas, en una época en que aún no existían las bombas eléctricas de agua.
 
Exceptuando el pedestal, esta fuente de hierro guardaba gran similitud con las fuentes de San Nicolás y de La Soledad. Sin embargo, en su conjunto, esta superaba los 4 metros de altura; mientras que las otras dos fuentes pequeñas medían 295 centímetros. Asimismo, la Fuente Principal fue planeada como el principal elemento decorativo que coronaría la instalación de la cañería. Esta fuente se componía de un bellísimo pedestal, sobre el que se apoyaba un plato grande y poco profundo decorado con hojas de acanto. Sobre el plato, se elevaban tres delfines entrelazados, con sus bocas hacia abajo; las colas servían de soporte a un plato menor --igualmente decorado con hojas de acanto-- coronado este por dos cupidos desnudos abrazados a un mástil, del que brotaba el chorro de agua. El sofisticado pedestal, en forma hexagonal, no solo le confería elegancia al conjunto, sino mayor altura. En su base, sobresalían, incrustadas en sendos óvalos, seis cabezas de leones, de cuyas fauces brotaban chorros de agua hacia la pila.  

Solo con un propósito meramente utilitario, y exclusivamente para el propósito de esta investigación,  en adelante nos referiremos a ella como la Fuente de los Leones

La pila, originalmente fabricada por Juan Orlich, y luego reformada y ampliada por el mecánico Luis Muller (don José Quirze falleció antes de dicha ampliación, y lamentablemente no pudo ver la fuente concluida), tenía las siguientes medidas: 

Diámetro: 14 varas (12 metros), 
Pared: media vara de espesor (42 cm) , 
Altura con el remate: 2 pies (61 cm). 14

(En la sección 3 próxima ofrecemos detalles acerca de las dimensiones de la fuente de hierro). 

El contrato de ampliación de la pila obligaba a Muller a entregar la obra el último día de octubre de 1873. A inicios de septiembre, la corporación pasó un comunicado a la firma Clavera y Cía (servicios de aduana) informándoles que se había girado orden de pago por las sumas adeudadas y se le suplica que enviara lo más pronto posible "las cajas de materiales pertenecientes a las fuentes de las pilas de esta ciudad". 15  La corporación comisiona a don Buenaventura Espinach, para recibir los bultos con las fuentes y otros materiales de cañería. Este acuerdo clarifica que a inicios de Septiembre, las fuentes estaban aún en la aduana de Puntarenas.

Con fecha 15 de octubre, la corporación aprueba pagar un saldo a don Luis Muller por los trabajos de la pila de la plaza, y a don Guillermo Dent por fletes de materiales de cañería.

Finalmente, el día 25 de noviembre se contrata a don José Valverde la pintura de la fuente y el zócalo de la pila principal, por la suma de $68 pesos. 

Los datos anteriores indican que las tres fuentes de Cartago debieron ser instaladas y puestas en funcionamiento en la fecha estipulada en el contrato de ampliación; es decir el viernes 31 de octubre de 1873

2- DESTINO DE LAS TRES FUENTES DE CARTAGO

¿Qué ocurrió con estos tres iconos de la historia cartaginesa?,  ¿desaparecieron totalmente?, ¿se conserva alguna de ellas?, ¿nuestros antepasados fueron capaces de destruir o dejar perder estas valiosas y emblemáticas obras?  ¿La Fuente de Los Delfines que se conserva hoy en la Plaza de la Basílica de los Ángeles es la Fuente de la Soledad o la Fuente de San Nicolás Tolentino, o bien una mezcla de las tres fuentes? Veamos cada caso en particular:

2.1- Fuente de la Soledad.


Empezamos afirmando que no hay claridad acerca de su destino. No sabemos aún si fue destruida, o si fue "rescatada" por algún menesteroso del arte o por un dueño de lo ajeno, y se la habrá llevado a un sitio dentro de Cartago, o lejos de sus confines. 

Para la celebración del cambio de siglo (XIX a XX), las autoridades de la Iglesia de la Soledad pusieron, en el centro de la plazoleta, una cruz de piedra para "conmemorar el siglo feliz para la religión". La fuente había sido retirada para, en su lugar, colocar esta cruz de piedra. 16  Esto significa que la fuente estuvo en el centro de la plaza hasta finales del año 1899, como fecha máxima.

Complementariamente, podemos repetir los testimonios de dos autores que conocieron la fuente. Mario Sancho Jiménez afirma, en el año 1933, que la fuente de La Soledad se encontraba "en una Plazuela del barrio El Carmen, orinecida y condenada al estado seco...". 17 Treinta años más adelante, don Jesus Mata Gamboa --en el año 1964--, confirma el testimonio de Sancho Jiménez, al afirmar que  "Esa fuente la hemos visto muy abandonada en un potrero por el lado del Carmen, como un chunche viejo" y abogaba porque la Municipalidad de Cartago la recuperara y la colocara en un sitio de honor, para la celebración del cuarto centenario de la ciudad. 18

Pese a todo, no hemos encontrado aún testimonios escritos o gráficos que nos permitan dilucidar el enigma de su destino. Por el momento, solo nos es permitido afirmar, gracias al testimonio de don Jesús Mata Gamboa, que después del año 1964, la Fuente de la Soledad desapareció del predio donde quedó abandonada en el barrio El Carmen, y,  al día de hoy, se desconoce su paradero. Aunque contenga algo (o mucho) de ingenuidad, nuestro pensamiento se resiste a creer que esta fuente haya sido destruida. En consecuencia, albergamos la esperanza de que aparezca algún día, y aunque no fuera posible su regreso a su ciudad, al menos que sea factible apreciarla, de nuevo, por muchas personas.
  
2.2- Fuente de San Nicolás Tolentino (Fuente de los Delfines)

A causa del Terremoto de Santa Mónica, la fuente quedó mutilada: su plato superior roto y desprendido del cuerpo central; igual suerte corrieron los delfines, y el remate con sus cupidos abrazados al mástil del chorro de agua (ver una detallada descripción de la fuente en el apartado 3 siguiente). En tal condición, fue llevada a un patio del plantel municipal, donde permaneció a la intemperie, por más de 20 años, revuelta entre verjas retorcidas de los balcones del viejo Palacio Municipal. 19

El artículo escrito por Mario Sancho en Repertorio Americano (Las Fontanas de Cartago), donde se quejaba del estado de abandono de las fuentes de la Soledad y de San Nicolás (con sus tres delfines boca abajo) 20, pudo haber llamado la atención de las autoridades civiles o eclesiásticas. 

En el año 1935 se celebraron los trescientos años del hallazgo de la Virgen de los Ángeles (acaecido el 2 de agosto de 1635), lo cual constituyó una efemérides de grandes proporciones, en Cartago y en toda Costa Rica. La Municipalidad se encargó de embellecer e iluminar el parque de la Basílica, y el elemento decorativo central en dicho lugar fue la Fuente de los Delfines, debidamente restaurada para la ocasión. 

Fuente de los Delfines en Tricentenario de la Virgen-1935 by Reyleomessi
Fuente: Carlos Borge C, Tricentenario de Nuestra Señora de los Ángeles... 1935

En la parte derecha de la foto, se aprecia La Fuente de los Delfines, en el centro del parque de la Basílica, el día viernes 2 de agosto de 1935.  Observe que el plato superior aparece en su sitio, lo cual denota que fue cambiado o reparado; ya no están los cupidos del remate, como perfectamente se aprecian --aunque pequeños-- en la foto de Henry G. Morgan, en la plaza de San Nicolás Tolentino, en el año 1892. 

La fuente lució en el centro de la plaza de la Basílica de los Ángeles, hasta finales de la década de 1940, cuando la quitaron, con el fin de construir allí un redondel, para corridas de  toros. Después de esta corrida, la fuente estuvo guardada en unas bodegas, y no regresó a la plaza, sino hasta 30 años después. En la década de 1970, la fuente es colocada de nuevo en su sitio.

En el año 1994 se realiza una profunda transformación de todo el entorno frente a la Basílica, sustituyéndose el parque por una plaza. "El principal objetivo de estos cambios era brindar un mayor espacio, mejor ambiente y comodidad a los visitantes, y sobre todo a los millares de estos que se congregan al final de la tradicional romería practicada el 1 de agosto de cada año". 21 Tales cambios significaron, entre otras cosas, que la fuente fuera trasladada de sitio, una vez más. Afortunadamente, el traslado fue apenas de unos metros, al extremo oeste de la misma plaza. 

Se le destinó un espacio en un rincón de la plaza, y se puso nuevamente a funcionar, por medio de una bomba eléctrica; también se colocó una pequeña verja alrededor. 

Lamentablemente, la fuente fue objeto de "retoques" innecesarios, que lejos de embellecerla, lo que hicieron fue ocultar partes importantes, entre extraños domos de cemento, que hoy lucen deteriorados. Hasta la misma marca del fabricante debió quedar sepultada entre el cemento. Aun con este error tan garrafal,  es justo reconocer que se hizo un esfuerzo por preservar la fuente e incorporarla al conjunto de la nueva plaza; de hecho, la Plaza de la Basílica tiene, en sus extremos, dos obras históricas y patrimoniales, que parecen mirarse y admirarse mutuamente: La Basílica misma y La Fuente de los Delfines.  

Fuente de los Delfines-Cartago-Enero 2012 by Reyleomessi
Fuente de los Delfines, Cartago, Enero 2012- Foto Sergio Orozco, galería en Flickr.


2.2.1 ¿Es la "Fuente de los Delfines" la antigua fuente de San Nicolás Tolentino?

Como hemos mencionado, tanto Mario Sancho como don Jesús Mata Gamboa testifican que la Fuente de La Soledad estuvo abandonada, durante mucho tiempo, en un predio en el barrio El Carmen.  En el año 1933, Sancho explica que la Fuente de San Nicolás estaba tirada y rota junto con los balcones del Palacio Municipal, y hace referencia al daño ocurrido a dicha fuente en el Terremoto. Con base en los datos disponibles hasta el momento, se pueden establecer algunas conjeturas, como las siguientes: 

a- que la fuente de la plaza de los Ángeles (Fuente de los Delfines) es, en realidad, la fuente de la Soledad. Esta es una posibilidad que no se puede descartar del todo; pero no tenemos, hasta el momento, ningún indicio que alimente esta idea.  

b- que la fuente de la plaza de los Ángeles (Fuente de los Delfines) se ensambló con partes de DOS  o quizás de las TRES  fuentes. Siempre cabe la posibilidad de imaginar que en el año 1935 se reconstruyera la fuente actual usando partes de la Fuente de la Soledad y de la Fuente de San Nicolás. Por ejemplo, que al quebrarse el plato superior de la Fuente de San Nicolás lo hayan sustituido por el plato --presumiblemente intacto-- de la Fuente de la Soledad. También se puede elucubrar que la Fuente de los Leones no fuera destruida en su totalidad, y que en algún sitio de Cartago quedaran partes aprovechables, para implantarlas luego en la Fuente de los Delfines. Sin embargo, todas estas ideas parecen poco probables, porque aunque las imágenes de las Fuente de la Soledad son escasas, esta sí permiten advertir que el plato superior y el remate --con los cupidos-- eran idénticos a los de la Fuente de San Nicolás. El problema radica en que el plato original --correspondiente al modelo comprado al fabricante-- es notoriamente diferente al plato actual. Asimismo, en el testimonio de don Jesús Mata Gamboa, del año 1964, se indica que la fuente de la Soledad está abandonada y orinecida en un potrero del Barrio el Carmen; pero no indica que le falten partes. En cuanto a la posibilidad de que se hayan usado partes de la Fuente de los Leones, no hay ningún rastro o evidencia de ello; sin embargo, considerando que tanto los delfines, como los platos y los cupidos eran idénticos en las tres fuentes, no se puede descartar esa posibilidad, por curiosa que parezca. 

c- que la  fuente de la plaza de los Ángeles (Fuente de los Delfines) es la misma Fuente de San Nicolás Tolentino. Esta conjetura es mucho más probable y nos sentimos más seguros y atraídos con ella, porque Mario Sancho declara que la fuente de San Nicolás que él vio estaba rota a causa del Terremoto; adicionalmente, disponemos de material gráfico para probar que efectivamente la fuente de San Nicolás (por lo menos su plato superior) se quebró en el Terremoto.  Asimismo, La Fuente de los Delfines --hoy en la plaza de la Basílica de los Ángeles-- tiene un plato superior diferente al original, lo cual evidencia que este ornamento  fue cambiado en fecha posterior. La única razón lógica para cambiar el plato es que el original se hubiera dañado. Por lo tanto, es altamente probable que se trate de la misma fuente. Sería ideal contar con datos más concretos (escritos u orales) que nos permitan dilucidar este enigma en un ciento por ciento; pero desafortunadamente aún no disponemos de ellos. Sin embargo, por el momento, nos parece más lógica esta conjetura y nos plegamos a ella.

2.3- Fuente de la Plaza Principal  

La construcción del ferrocarril al atlántico suscitó en la sociedad costarricense toda clase de movimientos y cambios. Corre el año 1886, y en la sesión del 17 de junio de ese año, la Municipalidad de Cartago, respondiendo al espíritu de progreso que se respiraba en todo el país,  tomó la decisión de convertir la Plaza Principal en un Parque.  En ese mismo año, una compañía inglesa, con asiento en Londres, inicia la construcción del mercado de Cartago. Recordemos que antes de esa fecha, la Plaza servía de mercado de la provincia. Al construirse el mercado, es evidente que la plaza caería en desuso y abandono, como efectivamente ocurrió. 22

Braulio Vega Guzmán-Pintura-Fuente Plaza Principal Cartago by Reyleomessi
Detalle de la pintura "Un día de mercado en la Antigua Plaza Principal de Cartago" (siglo XIX), 
del pintor Braulio Vega Guzmán. Se aprecia, en el centro de la Plaza, 
la Fuente  de los Leones (desaparecida). Al fondo, las torres del Convento de San Francisco. 
Imagen publicada con autorización del pintor de la obra.

Para construir el parque, la Municipalidad solicitó a Mr. G. H. Letan, ingeniero jefe del ferrocarril, elaborar un plano y hacerse cargo de su construcción. Sin embargo, el proyecto de parque fue solo nominal, porque la Corporación no disponía de fondos suficientes para emprender este gran proyecto. 

No fue sino hasta el mes de Marzo de 1889 cuando la Corporación Municipal  "considerando que el desmantelamiento de la Plaza Principal no corresponde al rango de esta ciudad, entre las poblaciones de la República ni a los demás elementos que hoy promueven su adelanto y modifican su aspecto" 23, acuerda convertir la plaza en un parque público, iniciar la construccion de una acera de piedra que rodeara toda la cuadra, y aplicar al objeto el valor de la venta de de dos propiedades municipales: la Pesa Vieja y el Solar de El Carmen (estimando un valor superior a los $500 pesos por cada inmueble).

El parque se terminó de construir en el año 1892. Para el mes de octubre de ese año se termina la instalación de la verja de hierro, que rodearía el parque. La verja fue traída de Bélgica, gracias al empeño del Presidente José Joaquín Rodríguez. Actualmente la verja centenaria luce, en perfectas condiciones, bordeando el edificio principal del Colegio de San Luis Gonzaga.

En el acta municipal del 20 de octubre de 1892, se señala que  "considerando que de la venta que se hizo de la casa del Pbro. don Gabriel del Campo, quedó a la municipalidad una utilidad de un mil ciento once pesos... y que destruida la fuente central del parque de esta ciudad, el buen aspecto de aquel exige que se llene el vacío que allí se nota... ". Además de indicar explícitamente la destrucción de la fuente, este acuerdo se refiere a que los dineros obtenidos por la venta de la casa del Pbro, don Gabriel del Campo se destinarán para construir un kiosco en el sitio que ocupaba la fuente. 24

Este acuerdo evidencia que la fuente fue destruida (¿quitada o trasladada?), antes de 1892. Es posible que la destrucción de esta se iniciara desde antes de 1889, cuando la Municipalidad denuncia el desmantelamiento de la plaza principal y acuerda construir allí un parque. 
En enero de 1893, se aprueba un contrato con el Ingeniero italiano Enrico Invernizio Olivieri para construir un kiosco en el sitio que ocupaba la pila. Una cláusula del contrato obligaba al Ing. Invernizio a destruir las gradas de piedra de la antigua pila. Sin embargo, este contrato no se llevó a cabo, por enfrentamientos entre el Ing. Invernizio y el gobernador Demetrio Tinoco

En enero de 1894 se firma un nuevo contrato con Guillermo H. Keith, para construir el kiosco, el cual queda totalmente acabado en el mes de febrero. El kiosco se asentó sobre el espacio que ocupaba la pila, y en lugar de demoler las gradas --como se había estipulado en el contrato con el Ing. Invernizzio-- más bien se aprovecharon estas, en una decisión muy acertada por parte de las autoridades. En el año 1910, el kiosco fue afectado por el Terremoto de Santa Mónica; pero quedó en pie, sirviendo para atender, en él, a personas heridas por efecto de la tragedia. Finalmente, en el año 1920 se decide destruir este primer kiosco y construir uno totalmente nuevo, construcción que tristemente implicaba la total demolición del antiguo kiosco incluyendo la escalinata de piedra. Con este acto,  se da fin al último vestigio que quedaba de la pila original del año 1873: su preciosa y amplia escalinata de piedra de 8 ángulos, construida por don Juan Orlich, don José Quirze, don Luis Muller, y todos sus ayudantes. 

Nos cuesta mucho aceptar que los viejos Cartagos --tanto los ciudadanos como las autoridades--  fueran capaces de permitir la destrucción de esta preciosa y significativa obra, como si se tratara de un estorbo. Si era casi una reliquia, que simbolizaba --junto con el alumbrado público-- la más grande obra comunitaria de la provincia, en todo el siglo XIX!

¿En qué momento y por qué motivo los cartagineses se volvieron en contra de esta obra, al extremo de destruirla? Aún hoy no sería extraño que un objeto como tal pudiera quedar en el olvido por falta de dinero para mantenimiento,  o por simple incuria ... pero ¿por qué llegar al extremo de destruirla? Todavía es viable imaginar la demolición de la pila, o una parte de ella, pero ¿cómo se pudo destruir una fuente de hierro de aspecto tan dominante, en el centro neurálgico de la ciudad?

El hierro colado (o fundición gris) posee una alta resistencia al desgaste, pero también una alta tensión de rotura, es decir que resulta poco dúctil y muy quebradizo ante los impactos  --por ejemplo un golpe de mazo o una fuerte caída--. Es posible que los platos de la Fuente de los Leones fueran dañados o destruidos, en varios pedazos, usando golpes de mazo (recuérdese que el plato menor de la Fuente de Los Delfines se rompe al caer, durante el Terremoto); pero es casi imposible que con golpes de mazo se pudiera destruir el pedestal.. y también los delfines! Es harto difícil imaginar que tal atrocidad ocurriera, a vista y paciencia de las autoridades. 

Pero realmente pudo ocurrir. Y para que ello aconteciera tuvo que responder a alguna aversión o molestia que causara la fuente en los ciudadanos y hasta en las autoridades, como si ella se hubiera convertido en una espina para sacar a toda costa, y recuperar así la salud de la ciudad.  Uno podría sospechar que este rechazo se originó antes de iniciarse la construcción del parque, es decir que al momento de arrancar los trabajos del parque, ya la fuente estaría semidestruida o destruida del todo (al menos la fuente de hierro). Es factible pensar así porque la construcción del kiosco responde al vacío antiestético que quedó en el centro del parque por la fuente en ruinas. 

Si en dicho momento la fuente hubiera estado allí --tal vez sucia y descuidada, pero en pie--, cabe imaginar que los constructores del parque habrían preferido mantener en su sitio aquella imponente obra y remozarla. El parque de Cartago, con la impresionante Fuente de los Leones en su centro, no cabe duda, habría sido uno de los parques mas majestuosos y bellos de la república. 

Al igual que con la Fuente de la Soledad, albergo la esperanza de que la Fuente de los Leones fuera quitada de su sitio --pero no destruida--, antes del año 1889,  y que el día menos esperado, aún en un futuro lejano, nos enteremos de que tal obra pervive en alguna hacienda o parque privado de la república --o ¿por qué no fuera de ella?--.


3- FABRICANTE Y PROCEDENCIA DE LAS FUENTES DE CARTAGO. 

Para conocer la marca del fabricante y la procedencia de un objeto antiguo, se dispone de varios criterios. Los dos más ortodoxos son: a- buscar la marca en algún sitio de la obra, b- buscar evidencia documental (factura, guía de importación o exportación, noticia en un periódico, acta municipal o memorándum, etc.) donde se mencione la marca y procedencia. Cuando se han agotado las dos vías anteriores, sin alcanzar la información deseada, queda aún el recurso de la pesquisa, basado en aproximaciones, semejanzas, analogías, y sobre todo, en la opinión de los expertos. En el caso de las fuentes de Cartago (y también en el caso de las fuentes de San José y Heredia), trabajamos sobre la base de este tercer recurso.

En una futura entrada de este blog, les relataré la forma en que pude llegar a determinar el nombre del fabricante de las fuentes. 

Por ahora, me interesa señalar que las tres fuentes de hierro de Cartago y las dos de Heredia fueron fundidas en Derby, Inglaterra, por  Britannia Iron Works (también conocida como Britannia Foundry), firma perteneciente a Andrew Handyside & Co. Andrew Handyside, nació en Edimburgo, Escocia, en 1805 y falleció en 1887. Junto con Coalbrokdale and Co (fabricante de la fuente de Cupido y el Cisne), se constituye esta compañía en una de las las fundidoras más importantes de la época victoriana.

La fundidora Britannia Iron Works adquirió enorme reputación gracias a las fuentes, ornamentos para jardín y jarrones de hierro, antes de aventurarse en la fabricación de puentes para ferrocarriles.  Fue una de las primeras en producir los famosos buzones de correo tan pintorescos en Inglaterra. Posteriormente, en la década de 1850 inició la fabricación de estructuras arqueadas, que servirían para construir puentes y otro tipo de estructuras prefabricadas en hierro (por ejemplo mercados, galpones, etc.), tanto para el Reino Unido como para exportar a todo el mundo. 

Un dato curioso es que la compañía cesó sus operaciones en el año 1910, apenas unos meses después del Terremoto de Cartago. Dedicaremos un capítulo completo de esta investigación a la historia de Andrew Handyside & Co.


Aparte de las fuentes de Cartago y Heredia, en Costa Rica tenemos la suerte de tener otra valiosa obra fabricada por Andrew Handyside; se trata del puente de hierro sobre el Río Pacuare, cuyos planos los encontramos en el Archivo Nacional de Costa Rica, con fecha del año 1879.  Acerca de este descubrimiento, realizaremos un artículo completo próximamente. También pueden ver un vídeo del puente en la última sección de este capítulo. 

De igual manera dedicaré uno o varios artículos del blog para mostrar otras fuentes Handyside alrededor del mundo.
Si no pueden resistirse hasta entonces, los invito a leer el impresionante blog de
Andy Savage (http://friargatebridge.blogspot.com), que contiene, entre muchos datos y materiales interesantes, un mapa digital de todas las fuentes, puentes, etc. fabricados por Andrew Handyside, incluyendo las fuentes de Cartago y de Heredia también.

3.1- ¿Cómo era la Fuente de Los Delfines

Britannia Iron Works era una fundidora tan grande y profesional que producía libros, folletos y catálogos relacionados con sus productos. En el catálogo C (para jarrones y fuentes), publicado en el año 1879 por Andrew Handyside & Co. descubrimos datos valiosísimos relacionados con estas fuentes. Para el caso de la Fuente de los Delfines (la obra en hierro), ahora sabemos, entre otras cosas, lo siguiente:

- Código de fabricación: No. 12 (ilustrada en la página 17 del catálogo)
- Altura9 pies y 8.5 pulgadas (295,91 centímetros), desde el pedestal hasta el mástil del chorro de agua.
Precio:  £55 libras esterlinas, con 0 chelines y 0 peniques. Sin incluir el costo del embalaje, flete, etc. 25

Otros datos interesantes son que la fuente más barata del catálogo tenía un precio de £3 libras esterlinas, mientras que la de más alto costo se ofrecía en £1,100 libras. La mayoría de las fuentes se entregaban sin pintar del todo; sin embargo, algunos modelos (con un cargo adicional), se podían entregar pintadas en bronce o mármol, o también en bronce y oro. 

En la siguiente imagen se pueden apreciar cómo eran los cupidos (amorcillos) y el plato superior:

Temple Newsam Fountain by SigmaOmegaSigma
La imagen corresponde a la fuente Handyside 
del Temple Newsam en Leeds, Inglaterra. 
Detalle del remate con los cupidos abrazados.
foto de SigmaOmegaSigma en Flickr

Para más detalles acerca de este remate, léase el apartado 3.2 ¿Cómo era la Fuente de Los Leones? 

¿Hay ejemplares de esta fuente No. 12 en otras partes del mundo? Afortunadamente sí. En los jardines del Museo Rossendale, ubicado en Whithaker Park, condado de Lancashire, Inglaterra, se encuentra un ejemplar de Fuente No. 12, prácticamente igual a la Fuente de los Delfines de Cartago:

Whitaker Park Museum, Rawtenstall, Lancashire by mrrobertwade (wadey)
Whitaker Park Museum, Rawtenstall, Lancashire by mrrobertwade (wadey)
Fotos de mrrobertwade (wadey) robert wade, en Flicrk

Estas imágenes nos permiten apreciar el hecho curioso de que la Fuente Rossendale (al igual que la Fuente de los Delfines) carece del remate característico del modelo No. 12: los cupidos abrazados al mástil del chorro de agua. Probablemente estos elementos se dañaron o fueron trasladados a otro sitio. Para poder entender cómo era este remate, léase el apartado siguiente relacionado con la Fuente de los Leones.

El otro aspecto relevante es que el plato superior de este fuente es el plato original correspondiente a este modelo.  Gracias a ello podemos apreciar cómo era el plato superior original de la Fuente de los Delfines, lo cual evidencia que el plato actual de dicha fuente vino a sustituir al plato original dañado en el Terremoto de Santa Mónica. También podemos advertir que los delfines descansan sobre un pequeño pedestal en forma de embudo, que se asienta sobre el plato mayor; en el caso de la Fuente de los Delfines, dicho pedestal fue ocultado dentro de un domo de cemento, en la peculiar restauración de 1994, por lo que no es posible apreciarlo del todo. 

Quiso la Diosa Fortuna que la Fuente de los Delfines de Cartago tuviera una hermana gemela en otro lugar de Costa Rica. Se trata de la Fuente de los Delfines, que se encuentra en el Parque Manuel María Gutiérrez, frente a la Iglesia de El Carmen, en la Provincia de Heredia. Dedicaremos una entrada completa del blog a las Fuentes de la Provincia de Heredia, que también fueron fundidas por Britannia Iron Works


3.2-  ¿Cómo era la Fuente de Los Leones 
 
Para el caso de la Fuente de los Leones (la obra en hierro), ahora sabemos de ella lo siguiente:

- Código de fabricación:   No. 19 (ilustrada en la página 16 del catálogo)
- Altura 12 pies y 16.5 pulgadas (407,67 centímetros), desde el pedestal hasta el mástil del chorro de agua.
Precio: £72 libras esterlinas, con 10 chelines y 0 peniques. Sin incluir el costo del embalaje, flete, etc. 26

Adicionalmente, la pila completa incluyendo la escalinata de piedra tenía un ancho de 16 metros aproximadamente, y la altura total del conjunto superaba los 5 metros. 

Por fortuna, hay varios ejemplares del modelo No. 19 que gozan de muy buena salud en otras latitudes del planeta, porque personas responsables y visionarias supieron preservarlas para las generaciones futuras. Gracias a estos ejemplares, y por supuesto a los datos disponibles en el Catálogo Handyside, podemos saber cómo era exactamente la desaparecida Fuente de los Leones. Hay ejemplares de ella en Rosenkildehuset Stavanger, Noruega; en La Plaza de la Independencia de San Miguel de Tucumán, Argentina; y al menos dos conocidas en Inglaterra: una en Cripplegate Park, Worcester, y otra en el Temple Newsam en Leeds. En el transcurso de esta investigación nos referiremos en detalle a cada una de ellas. Para ilustrar este punto,  sin embargo, usaremos imágenes de dos de ellas. Pasemos entonces a conocer cómo era la famosa Fuente de los Leones:

En el jardín sur del Temple Newsam en Leeds, al norte de Inglaterra, encontramos su bien conservada fuente. 

En esta primera imagen, vemos el modelo No. 19. Igual a esta lució, la famosa Fuente de los Leones, en la Plaza Principal de Cartago, desde el año 1873, hasta el año 1889, aproximadamente:

In Capable Hands by Feversham Lens
Fuente Sur del Temple Newsam en Leeds, fabricada por Andrew Handyside & Co. cerca de 1894.
Foto de Andrew Gallon, en Flickr.

En esta siguiente imagen se aprecia el remate completo, conformado por los dos cupidos abrazados al mástil, del cual brota el chorro de agua. 26 Es necesario destacar acá que el modelo 12 (Fuente de los Delfines), como el modelo 19 (Fuente de los Leones) tenían remates idénticos. La actual Fuente de los Delfines de Cartago, lamentablemente no lo tiene; se desprendió de su conjunto en el Terremoto de Santa Mónica, y no hay noticias, hasta hoy, de lo que habrá ocurrido con esta parte de la obra.

victorian fountain by foto.phrend
Foto By foto.phrend en Flickr
Otra imagen del remate:

Fountain detail by Tim Green aka atoach
Foto By Tim Green aka atoach en Flickr

Finalmente, esta imagen muestra el detalle de los leones en su pedestal. La foto corresponde a la Fuente Modelo No. 19, en la Plaza de la Independencia, de Tucumán, Argentina.  Otro aspecto fundamental acá es que la marca del fabricante se incluía en uno de los seis lados del pedestal de hierro, justo debajo de las cabezas de los leones: A. Handyside & Co, Derby.

Handyside stamp on fountain Plaza Independencia on Fountain at Plaza de la Independencia, Tucuman by comedyhunter
Foto de Lucía Juárez, en Flickr.


 La fuente de Tucumán, como luce actualmente:


 Fountain in Plaza de la Independencia, Tucuman, Argentina by comedyhunter
Foto de Lucía Juárez, en Flickr.

Esta fuente ha permanecido en la Plaza de San Miguel de Tucumán, desde el año 1872, un año antes que se instalaran las fuentes de Cartago. Por suerte para los tucumanos, la fuente se preservó, y hoy se ve lozana en el centro de su plaza. Enhorabuena por ellos.

De no haber sido por los errores de nuestros antepasados --de lo cual tenemos que aprender siempre-- hoy nos deleitaríamos con nuestra Fuente de los Leones embelleciendo el corazón de la Vieja Metrópoli. 

Una curiosidad que no deja de sorprender es que la espectacular pila donde reposa actualmente la Fuente de Tucumán es muy similar a la fuente de aguas de colores que estuvo en el parque central de Cartago, desde el año 1960  hasta que fue demolida para construir la actual Plaza Mayor, en el año 1994.  Esa fue la última fuente del parque de Cartago. 
 
4. ¿QUÉ DEBEMOS HACER CON LA FUENTE DE LOS DELFINES?

La Fuente de los Delfines llegó a Cartago antes que la luz eléctrica y los periódicos. La ciudad no tenía un templo parroquial, sino apenas un esbozo de lo que aquel sería; la casa Pirie, entonces de una sola planta, aún no pertenecía a la familia Pirie, sino al Cura Bonilla; mercado de víveres aún  no había, y la compra y venta de mercancías se realizaba en la Plaza Mayor; el ferrocarril al Atlántico estaba lejos de terminarse; Costa Rica aún no había erigido una estatua a Juan Santamaría, ni se había construido el Monumento Nacional; doña Anacleta era una venerable viuda de 64 años cuyos ojos contemplaban, todos los días, los tres surtidores de agua de Cartago; y don Jesús Jiménez era un hombre de 50 años, alejado no hace mucho del poder político por el brazo férreo del General Guardia; el edificio del Colegio de San Luis Gonzaga era una robusta criatura de apenas 3 años de edad; los cementerios aún eran camposantos, y la población de la ciudad de Cartago, llegaba apenas a 4 000 almas. 

¿Qué debemos hacer entonces los cartagos con la obra pública más antigua que se conserva aún en la ciudad, casi por decreto divino?, ¿Dejarla quieta en el rinconcito de la plaza de la Basílica?, ¿embellecerla un poco cada dos de agosto?, ¿dejarla a la suerte del sol y del viento?

Como los sueños aún no pagan peaje, sueño que los cartagos seamos capaces de rescatar este valiosísimo trozo de nuestra historia, para que adquiera condición de verdadero símbolo de la ciudad. Sueño que entre varios ciudadanos nos traemos la fuente, desde la Plaza de la Basílica hasta la Plaza Principal, y que mientras la fuente es restaurada por manos expertas, le construimos una preciosa pila, en el mismo sitio donde hoy se eleva el obelisco, y que en aquel amplio estanque colocamos peces de colores y nenúfares. El sueño culmina cuando instalamos, en el centro de aquella extensa pila, la Fuente de los Delfines, debidamente renovada e iluminada, y las autoridades sitúan allí una placa declarándola Patrimonio Histórico y Cultural, para que nadie pueda dañarla en el futuro, y la aprecien los que vivan acá o nos visiten en el siglo XXII. 

Este sueño se puede y se debe realizar...

5. VÍDEOS (Fuente de los Leones, Fuente de los Delfines, Andrew Handyside, Puente sobre el Río Pacuare)

Vídeo-montaje fotográfico de la Fuente de los Leones, a partir de una fotografía de autor desconocido. Año 1875, aproximadamente:







Vídeo de Andy Savage acerca del puente Friar Gate en Derby, Inglaterra. Este fantástico puente fue diseñado y fabricado por Andrew Handyside, por solicitud de la compañía Great Northern Railway, que tenía el compromiso de construir un puente para el ferrocarril en Friar Gate. Actualmente, Andy Savage realiza una campaña intensa para la reconstrucción y preservación de esta valiosa obra arquitectónica.







Vídeo de la Fuente de los Delfines, en la plaza de la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago, Costa Rica, bajo el manto nublado de una típica tarde cartaginesa.






Vídeo que muestra el paso del tren en el Puente sobre el Río Pacuare, provincia de Limón, Costa Rica. Este puente fue construido por Andrew Handyside, en Inglaterra. Los planos del puente datan del año 1879.








Finalmente, otro vídeo que muestra imágenes de la Fuente de los Delfines de Cartago, desde el año 1880 hasta la fecha:




 

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1. Montero Barrantes, F (1892). Geografìa de Costa Rica. Tip. Lit. de José Cunill Sala, Barcelona. P. 189.
2. Sancho Jiménez M (1933, enero). Las fontanas de Cartago. Repertorio Americano, Vol. XXVI, No. 7. P. 100 .
3. Calvo, J. B (1887). Apuntamientos geográficos, estadísticos e históricos (1886). Imprenta Nacional. P. 184.
4. La Gaceta Oficial (1872, 9 de septiembre) . Año 12, semestre 2o. Num. 35. P. 3.
5. Archivo Nacional de Costa Rica (A.N.C.R). Hacienda. 20212, abril de 1870. No. 85.
6.  Actas Municipales de Cartago (A.M.C): 1872-1873. Lib. 00, f. 52.
7. de La Goublaye de Ménorval, (2010, abril). Familias de Origen Croata en Costa Rica, Familia Orlich, en Boletín Electrónico de la Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas, No. 93. P. 17
8. Brenes Tencio G. (2012): Reminiscencias de la muy noble y leal ciudad de Cartago. Trabajo inédito.
9. Laferrière J (1877). De Paris à Guatémala. Notes de voyages au Centre-Amérique 1866-1875 Paris: Garnier frères libraires-éditeurs.
10. Mata Gamboa J (1930). Monografía de Cartago. Editorial Tecnológica de Costa Rica. p. 376
11. Brenes Tencio: Op. Cit. .
12. Castillo R., E (1977). Plaza Mayor de Cartago... ¿por qué?, ¿para qué?, ¿de quién?, en  http://www.cartagovirtual.com/infoesculturaparquecentral.php
13.  A.M.C: 1872-1873. Lib. 00, f. 206.
14. Handyside & Co, A (1879). An Illustrated book of Designs for Fountains and Vases, costing from £1 to £1200 manufactured by Andrew Handyside.  P. 17
15.  A.M.C: 1872-1873. Lib. 00, f. 253.
16. Periódico El Cartaginés (1904, 20 de noviembre) año 1, número 31.
17. Sancho Jiménez, Op. Cit. p. 100
18. Mata Gamboa J. (1970). El Cambio de Siglo, en Historias de Cartago, Imprenta Moderna, San José. p. 46 
19. Sancho Jiménez, Op. Cit.  
20. Sancho Jiménez, Op. Cit.
21. Gómez Vargas S. (2007). La Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles: testimonio arquitectónico de la fe costarricense. Ministerio de Cultura y Juventud, Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural. Imprenta Nacional. P. 80.
22. Los días jueves, la plaza funcionaba como mercado, en el que se comercializaba todo género de mercancías. Para información detallada acerca de esta actividad, léase el artículo de Guillermo Brenes Tencio: Un día de Mercado en la Cartago Colonial
23. A.M.C. 7/3/1889. f. 105
24. A.M.C. 20/10/1892. f. 194
25. Este es el precio de la fuente, en libras esterlinas, del año 1879. Las fuentes adquiridas por la Municipalidad de Cartago, pudieron costar un poco menos, puesto que en el año 1872, las actas municipales señalan que recientemente hubo un incremento importante en el precio del hierro, a nivel mundial. 
26. Andrew Handyside & Co. Op. Cit.  p. 16